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27 abr 2009

El tango era sólo de hombres

La primera imagen del tango es un baile de hombres. Con pocos movimientos sensuales y sin apenas roce entre la pareja. Un baile mal visto, que solo se practicaba en los prostíbulos.

24 jun 2008

73 años del trágico adiós a Carlos Gardel

Un 24 de junio de 1935, en un accidente de aviación en Medellín, Colombia, Carlos Gardel, el impulsor del tango-canción, pasaba a la inmortalidad y se convertía en el mayor mito de la música popular argentina. El legado de Gardel logró trascender el tiempo por la suma de aportes que realizó para la construcción de una cultura popular argentina en el campo de la música y el cine.

7 jun 2008

“El primer Tango en Paris”

“… Es cierto que el gusto francés por el tango sobrevivió a la desaparición de la situación que lo creó. Aunque el comercio argentino-francés decayó en los años que siguieron a la primera guerra mundial, el tango permaneció en París con gran vigor, por mucho tiempo, gracias a que su difusión había alcanzado los sectores populares franceses.
En cambio, el flujo hacia Francia de artistas argentinos, llamado a seguir las oscilaciones de la vida socioeconómica nacional e internacional, no duró. Ya durante la gestación de la crisis, los miembros de las clases privilegiadas de la Argentina habían empezado a mostrar una mayor mesura en sus gastos y a mitigar, en consecuencia, sus veleidades, de bohemia parisina, lo que quitaba a la presencia de nuestro músicos en París una buena parte de su razón de ser.
Es cierto que Carlos Gardel vuelve a Francia en esa época, en el marco de una gira europea, y que siguen tocando allí los músicos nuestros que, establecidos, ya habían logrado popularidad, pero, en lo esencial, París deberá escuchar por esos años un tango francés del cual Jorge Luis Borges ha bien dicho:

que nuestros oídos no reconocen,
que nuestra memoria no hospeda
y que nuestro cuerpo rechaza.”

Del libro: “El bandoneón desde el Tango“
de A. Penón y J. García Méndez

Gracias a Malena - Tango
Foto: Cortesía de Raul Soldi

29 may 2008

Décadas del 60 y del 70: renovación y tango de vanguardia

Desde fines de la década del 50 comenzarían a surgir corrientes tangueras renovadoras. Los primeros fueron músicos como Mariano Mores y Aníbal Troilo que empezaron a experimentar con nuevas sonoridades y temáticas. Pero el renovador indiscutido fue el marplatense Ástor Piazzolla.
Ástor Piazzolla alternaba entre las tardes de música clásica en el Teatro Colón y su pasión por Ígor Stravinski y Bela Bártok, con las noches de tango, y su desempeño como bandoneonista y arreglador musical de la orquesta de Aníbal Troilo (1914-1975). Fusionando creativamente las influencias más diversas, Piazzolla introdujo en el tango armonías disonantes y bases rítmicas intensas y nerviosas que produjeron una transformación radical del género.
La música de Piazzolla produjo una apasionada controversia entre tradicionalistas y renovadores, sobre si «eso» era o no tango. El punto culminante de esa controversia fue el Festival de la Canción de Buenos Aires realizada en el Luna Park en 1969, en el que Ástor Piazzolla y el uruguayo Horacio Ferrer presentaron un valsecito tanguero, Balada para un loco, interpretado por Amelita Baltar en la sección correspondiente al tango. La canción produjo un escándalo descomunal que llevó a los organizadores a cambiar las reglas para evitar que Balada para un loco ganara el festival. Pese a ello, el nuevo tango-canción, ganó la adhesión popular, especialmente entre los jóvenes y se volvió un éxito de ventas como hacía años que el tango no tenía.
El dúo Piazzola y Ferrer realizaron otras obras de amplia difusión popular como el tango Chiquilín de Bachín (1968) o la «ópera-tango» María de Buenos Aires (1967), que incluye la bella Fuga y misterio. Piazzolla aportaría composiciones fundamentales como sus Cuatro estaciones porteñas (Verano porteño, Otoño porteño, Invierno porteño y Primevera porteña), la serie del ángel (entre ellas Milonga del ángel y La Muerte del ángel), Libertango, Decarísimo y por sobre todas Adiós Nonino, a la muerte de su padre. Piazzolla también aportó decisivamente a la renovación instrumental del tango con su octeto, que incluía intrumentos hasta entonces absolutamente ajenos al tango, como los eléctricos (guitarra, bajo, teclados, sintetizador), la batería y el saxo. También con él ingresaron al tango instrumentistas de excepción como el violinista Antonio Agri y el guitarrista Cacho Tirao, y un cantante como Miguel Angel Trelles. Piazzolla también realizó una audaz fusión tango-jazz con el saxofonista estadounidense Gerry Mulligan en 1974 (registrado en el álbum Reunión cumbre) e influyó considerablemente en el subgénero conocido como rock nacional argentino, desarrollado a partir de la segunda mitad de la década del sesenta.
En esas dos décadas de renovación surgieron también otros autores e intérpretes de gran importancia como Eladia Blázquez (Con el corazón al sur, Sueño de barrilete, Si Buenos Aires no fuera así), Chico Novarro (Cordón, El balance, Cantata a Buenos Aires), Cacho Castaña (Café La Humedad), el Sexteto Tango, la modernidad clásica del bandoneón de Daniel Binelli, el octeto coral Buenos Aires 8 (con un álbum excepcional en 1970, Buenos Aires Hora 0), las nuevas sonoridades introducidas por Osvaldo Berlingieri (1928-) desde el piano[25] y su asociación con Ernesto Baffa (Baffa-Berlingeri), la voz juvenil y romántica de Susana Rinaldi, la madurez compositiva de Leopoldo Federico (El último café, Qué falta que me hacés), el revolucionario álbum Concepto (1972) de Atilio Stampone, Rodolfo Mederos —a quien se consideraba como «la cabeza visible de una nueva música porteña en los años setenta»,etc. También debe mencionarse aquí al último Goyeneche de la «garganta de arena» —según el cantautor Cacho Castaña— que desarrolló el arte de «decir» el tango, cuando paradójicamente alcanzó el pico más alto de la devoción popular.
En estas dos décadas el tango sufrió también la confrontación generacional y contracultural que llevaron adelante los movimientos juveniles en todo el mundo, con expresiones como el Verano del amor de 1967 y el movimiento hippie en EE.UU., el Mayo francés de 1968, que tuvieron en la música rock y en la revolución sexual, dos de sus códigos de referencia común. En la Argentina, esto se manifestó como una confrontación de contenido generacional entre tango y rock: el tango era la música de “los viejos”; el rock era la música de los jóvenes.

21 may 2008

La Edad de Oro

El bandoneonista Aníbal Pichuco Troilo (1914-1975)Músicos como Pascual Contursi, Juan D´Arienzo, Juan Carlos Cobián, Julio De Caro, Osvaldo Fresedo, cantantes como Ignacio Corsini, Sofía Bozán, Rosa Quiroga, Agustín Magaldi, integraron lo que se conoció como la «nueva guardia» del tango en aquella época.

La del cuarenta fue una década dorada para el género, que se interpretaba ya en locales nocturnos de lujo, cuyos ambientes alimentaron a su vez a los letristas, que en sus versos contraponían el lujurioso cabaret y los desbordes de la vida nocturna a la infancia en el arrabal, paisaje éste que adquirió entonces ribetes míticos de paraíso perdido.

Grandes orquestas, como las de Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo (1914-1975), Carlos Di Sarli, Juan D´Arienzo, Horacio Salgán (1916-), actuaban a la vez en los cabarés del centro y en salones barriales, y, con ellos, creció enormemente la industria discográfica en la Argentina. Letristas de gran vuelo —Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi, Enrique Cadícamo, Cátulo Castillo— dieron al tango composiciones inolvidables, signadas por la amarga crítica de costumbres (Discépolo), el matiz elegíaco y las metáforas inspiradas en grandes poetas (Manzi, Castillo), la recurrente pintura de ambientes sofisticados con resonancias del poeta modernista Rubén Darío (Cadícamo). Notables cantantes de la época fueron el Polaco Goyeneche, Ángel Vargas y Edmundo Rivero.
(Gentileza Wikipedia)

12 may 2008

El Tango: Cafés y Sitios de Baile


"Entre fines y comienzos del siglo, pulularon por Recoleta y Palermo algunos de los lugares más célebres del tango"

Las Romerías

... Entre los más antiguos sitios donde se tocó y se bailó el tango figuran las romerías, denominadas "carpas" por el pueblo, sencillamente porque se bailaba bajo los toldos.Fueron célebres durante el siglo XIX las romerías de Santa Lucía, en Barracas, donde el clarinetista Juan Pérez estrenó su tango Dame la lata, que hacía referencia a las fichas de prostíbulo. Otras muy concurridas fueron las romerías de la Vírgen del Pilar, junto a la iglesia del mismo nombre, también conocidas como Carpas de la Recoleta, para las que Angel Villoldo compuso sus tangos iniciales antes de que despuntara el siglo XIX.

Las Academias
... Las academias eran otros de los lugares donde se cultivaba el tango. Se trataba, simplemente de cafés atendidos por camareras. Algunas de ellas fueron las ubicadas en Solís y Estados Unidos, Pozos e Independencia, Plaza Lorea o la llamada de Carmen Varela. No fueron un invento porteño, ya que también las hubo en Montevideo, donde fue célebre la San Felipe, en la que entonó sus tangos iniciales Pepita Avellaneda.

Los Peringundines
... Después de las academias aparecieron los peringundines, cuya denominación derivaba de perigordín, danza de orígen francés que cultivaban los genoveses. Y así se llamaron estos sitios porque sus propietarios, al menos en un principio, eran italianos, detalle que delatan sus nombres: Scudo d'Italia (Corrientes al 1300, donde luego funcionó el Teatro Apolo), Stella di Roma (Corrientes y Uruguay, también conocido como Baile de Pepín), Casa de Provín (Corrientes y Talcahuano) y otros llamados Roma, Benevolenza y nombres por el estilo. Todos quedaban en el entonces denominado barrio de Corrientes, que a fines del siglo XIX era la zona prostibularia de Buenos Aires.

Los Casinos
... También por aquellos días florecieron los casinos, como el de Gireben (de la calle Cangallo) donde el popular dibujante Enrique Stein captó por vez primera una escena de baile de tango, en 1877, y la dejó registrada en el papel. Qué diferencia había entre academias, peringundines y casinos? Apenas el nombre. En todos ellos se bailaba el tango y se ejercía el comercio más viejo del mundo, lo cual resultaba natural en una ciudad con una enorme mayoría de habitantes masculinos, a causa de la inmigración.

Las Casitas
... El baile tanguero también se practicaba en las "casitas" que, como los anteriores, eran lugares con bailarinas. Algunas de estas casas eran burdeles finos -como los que la muchachada farrista bautizó "Las perras", "Las Ñatas" o "El Chorizo"- que fueron ubicados en los alrededores de Junín y Lavalle, por ordenanza municipal, entre 1909 y 1919. Otras eran salas de baile, que solían ser alquiladas por personajes pudientes. Varias de ellas fueron inmortalizadas por el tango. Por ejemplo, la casita de Laura (Laurentina Monserrat) de Paraguay 2512, donde actuaron Vicente Greco o el dúo Gardel-Razzano o la de María la Vasca (María Rangolla), de Carlos Calvo 2721, donde Rosendo Mendizábal estrenó su tangazo El entrerriano, en 1897. Ambas fueron exhumadas por Mario Batistella en la letra de ¡No aflojés!: "Vos fuiste el rey del bailongo/ en lo de Laura y la Vasca."

Los Cafés
... Entre fines y comienzos de siglo, pulularon por Recoleta y Palermo algunos de los lugares más célebres del tango. Algunos de ellos eran el Palais de Glace, que aún subsiste en Avenida del Libertador y Eduardo Schiaffino; el Armenonville, ubicado en Avenida Alvear (hoy Libertador) y Tagle y próximo a él, el Pabellón de las Rosas, al que José Felipetti dedicó el vals homónimo. En pleno Parque 3 de Febrero se levantaba "lo de Hansen" (restaurante del Parque 3 de Febrero; luego Café Tarana) cuyas puertas abrió en 1875 Juan Hansen, a metros de Avenida Sarmiento, frente a las vías que pasaban por lo que es hoy la Avenida Figueroa Alcorta. Alli cerca, estaba también El Tambito, conocido asímismo como El Kiosquito y Kiosco Casares).

... Los cafés han sido una verdadera infinidad y en muchos de ellos estaba el palquito para la orquesta. Fueron Los Inmortales, así denominado porque los bohemios que lo frecuentaban comían salteado y sin embargo, no morían; Los Angelitos, en la esquina sudeste de Rivadavia y Rincón, al que Cátulo Castillo dedicó el tango homónimo; El Tortoni, en Avenida de Mayo 829, el más antiguo de la ciudad fundado en 1858 que dió lugar a su célebre peña, por la que pasaron Gardel y García Lorca.

El Cabaret
... A partir de cierto momento de la década de 1910, apareció el cabaret, toda una institución en la difusión del tango y fuente de inspiración de muchas de sus letras. Suman una extensa lista de la que mencionaremos el Royal Pigall, que la empresa del Armenonville abrió en Corrientes y Esmeralda; el Maipú Pigall, el Casino Pigall, ambos de la calle Maipú, el Montmartre, Corrientes 1436.
... Hoy subsisten algunos antiguos cafés, como el Tortoni, en cuya bodega se sigue cultivando el tango. Desde hace algunas décadas, han aparecido tanguerías como El Viejo Almacén, Michelángelo, Caño 14 y otras. Y últimamente con el reverdecimiento del tango bailado, los sitios de baile han vuelto a invadir Buenos Aires, como cuando el género estaba en gestación.

Gentileza de Argentina y Japón

11 may 2008

MUJERES DE TANGO

Desde las primeras horas del tango, las mujeres estuvieron presentes en los espacios de esta cultura en marcha, en particular en el canto. Así es que, Lola Membrives, Azucena Maizani, Rosita Quiroga, Mercedes Simone, se casaron el tango y le dieron sus voces y sus almas.
Para la mayoría de la gente, sobre todo fuera de la Argentina, el nombre de Carlos Gardel representa la imagen del cantante de tango. Mucho más tarde el público europeo descubrirá una voz de mujer la de Susana Rinaldi.
Si bien antes de los inicios del tango-cancion, que se data con Mi noche triste en la voz de Gardel en 1917, encontramos cantantes hombres y mujeres, entre éstas: Pepita Avellaneda, Flora de Gobbi, Linda Thelma y otras, debemos situarnos después del éxito de Gardel para hablar de la historia del canto en el tango. Éste produjo un número increíble de cantantes. Es normal, ya que la palabra es muy importante en su seno. La población porteña, en muy fuerte proporción compuesta de inmigrantes europeos de fresca data así como de hombres que venían de la campaña, tenia la necesidad de comunicar, decir lo que sus tripas contenían, deseos, recuerdos, expectativas, lágrimas y risas.
Los tiempos de gran evolución popular del tango, de afirmación en el espacio de la ciudad, Buenos Aires, corresponden al éxito que tiene el baile, que eran animado por orquestas en las cuales el cantante era una parte fundamental.
Así decenas de voces, espléndidas voces de distintos registros, surgían y encantaban al público. Después de los primeros cantantes: otros poblaron los espacios tango: Fama, Maida, Chanel, Beron, Fiorentino, Chanel, Castillo. Puis Angelito Vargas, Julio Sosa, Jorge Sobral, Raul Lavié...
¿Y las mujeres? y bien, ellas estaban presentes pero no en los bailes. Ahora bien el baile implicó al tango durante más de dos décadas. Encontramos en esas épocas grandes figuras femeninas, algunas extremadamente populares, como Libertad Lamarque y Tita Merello. Pero cantaban en teatros o en películas, y a veces en público. El contacto era diferente, lo que no impidio que algunas sean figuras muy apreciadas del público tanguero.
Seguir la historia de las cantantes de tango nos permite explorar y conocer otras zonas de esta cultura. El baile fue demasiado importante en el imaginario colectivo, sobre todo fuera de la Argentina. Así pues, a parte Piazzolla, el público que se interesa escucho hablar de Gardel, de Canaro, Pugliese, Di Sarli.... , pero poco o nada de Virginia Luque, Rosanna Falasca o Alba Solis, entre otras.
Sólo recientemente se ven sobre los escenarios cada vez más cantantes femeninas, a veces que viven en el país donde se producen (como en Franciacon Sandra Rumolino, Susana Blazko, Haydée Alba, Debora Russ y otras más), y aquéllas que se produjeron en espectáculos, como Lidia Borda, Adriana Varela, Susana Rinaldi.

Hoy el lugar de las mujeres en el tango es más importante que en otras épocas. ¿Qué debemos deducir de esto? Probablemente que ellas ocuparon espacios de expresión más abiertos, más libres. Los cantantes, a partir de los años '30 se encontraron sobre todo cantantes de baile y sólo en los años '60 escuchaba a un Julio Sosa un público casi ajeno al tango y que sobre todo no lo practicaba.
Después de Mercedes Simone que puso un pié y su voz en un medio naciente, muy masculino, un poco canalla, las cantantes ocuparon otras escenas que la del baile y allí se impusieron. Como lo dijimos, fue en la pantalla TV y en teatros que Lamarque, Merello y muchas otras, alcanzaron la gloria.
Luego de los años '60 las mujeres ocuparon el espacio del tango para decir la época y la sociedad que las rodeaban. La gran artista, poeta y cantante, Eladia Blázquez aportó una aire fresco al tango, diciendo la modernidad de su ciudad y su país, con una voz renovada, con una poesía innovadora y comprometida. Las mujeres son probablemente las que más han pegado a la realidad histórica y/o social de la Argentina.
Una Adriana Varela o una Rosanna Falasca, incluso incorporando en sus repertorios tangos tradicionales, aportan otro enfoque, otra relación entre escucha y tango. Y Amelita Baltar, la segunda esposa de Astor Piazzolla que popularizó las poesías de Horacio Ferrer, este poeta tan importante en la nuevas maneras de decir la musica ciudadana.
Actualmente cantantes como Julia Zenko, Lidia Borda tanto y tanas otras talentosas jovenes, revisitan el tango y lo restauran, libres de no tener que cantar sobre todo para el baile, pero de las que a veces encuentramos sus voces en el espacio del milonga.
La riqueza y el nuevo enfoque que las voces de las mujeres aportan a esta cultura que tanto nos gusta son muy claros y muy importantes.
No olvidamos el talento de una Virginia Luque, que en los años TV, cuando se hacia raro el baile, canto un tango bien tradicional, un tango de baile para un público que no bailaba y que era mayoritario a escucharla. Gracias a ella, como a unJulio Sosa, la canción tango, incluso tradicional siguió siendo viva.
Y la gran Maria Graña que realizó un trabajo muy importante en la canción, con un repertorio tradicional invitando artistas, músicos y cantantes, dando otro estilo a los grandes temas del tango, y recientemente con un trabajo más actual, en plena renovación.
Las cantantes en el tango nos ofrecen una lectura muy extensa del recorrido de esta cultura que supo crecer y seguir siendo creativa y fuerte, incluso cuando necesito atravezar tiempos de vacas flacas. Esta cultura que toca, sin embargo, tanto sensibilidades en el mundo. No sé si se puede decir que el lugar que la mujer conquistó en la sociedad occidental favoreció el lugar de la cantante en el tango. Probablemente hay allí algunas causas. Pero pienso que se puede decir que la sociedad más bien machista de entonces dejó poco lugar a la mujer en el baile, pero no asi en el cine o en el teatro, donde ocupo lugares destacados. Lo que nos parece nos revela la presencia de las mujeres en la canción tango es su correspondencia con el contexto sociológico, y puede ser porque al haber sido menos dependientes del espacio de la baile, ellas han navegado mejor a traves de los tiempos en que éste estaba en su peor momento.
Fieles al tango, seguramente quisieron tener su lugar, ser aceptadas en este universo que eligieron y amaron, ellas estuvieron muy próximas a todas las formas de poesías que han venido a decir el hoy. Se impusieron, se instalaron, y sin duda alguna permanecerán adelante de la escena para aun un buen trecho de historia.
He aquí una breve discografía que quiere ser solamente un enfoque y un descubrimiento parcial, pero significativo y representativo.
Discografía:
Rosanna Falasca: Los tangos de mi ciudad y mi gente
www.musicargentina.com/fr/cd-tango-ecouter/los-tangos-de-mi-ciudad-y-mi-gente.html
Ada Falcon: Tangos y valses
www.musicargentina.com/fr/cd-tango-danser/tangos-y-valses-ada-falcon.html
Maria Graña: Maria
www.musicargentina.com/fr/cd-tango-ecouter/maria-grana.html
Libertad Lamarque: 100 años
www.musicargentina.com/fr/cd-tango-danser/libertad-lamarque-100-anos.html
Virginia Luque: Virginia
www.musicargentina.com/fr/cd-tango-danser/virginia.html
Tita Merello: Con el tango en el alma
www.musicargentina.com/fr/cd-tango-danser/con-el-tango-en-el-alma.html
Suana Rinaldi: A Homero Manzi
www.musicargentina.com/fr/cd-tango-ecouter/a-homero-manzi.html
Sandra Rumolino: Automne
www.musicargentina.com/fr/cd-tango-ecouter/automne.html
et: Por la vuelta
www.musicargentina.com/fr/cd-tango-ecouter/por-la-vuelta.html
De musicargentina.com
(Es una aportación de Guillermo Dorado para "Tango en Jerez")

7 may 2008

LA GUARDIA VIEJA

Los más antiguos compositores e intérpretes de tango que se conocen aparecieron en las dos primeras décadas del siglo XX. En el Museo de la Partitura Histórica (de Rosario) se encuentra el primer tango registrado como tal, La canguela, de 1889. El primer tango con autor conocido es El entrerriano, de Rosendo Mendizábal, publicado en 1898. Ángel Villoldo, Roberto Firpo y Francisco Canaro fueron famosos y populares autores e intérpretes de tango.
En aquellos años, en los que los hijos de familias ricas llevan a París el tango que habían aprendido en su frecuentación de los lupanares, comienza una nueva era para el género, con el aporte de músicos mejor preparados y la incorporación de letras evocativas del paisaje del suburbio, de la infancia y de amores contrariados.
La canción de tango comenzó a interpretarse desde 1850, pero no era tal porque el estilo vocal estaba ligado a la habanera y tangos españoles, sin una personalidad tanguera definida. Los cantantes de entonces no eran profesionales ni tampoco se conocía la voz del tango. El tango se cantaba como tango milongueado y las versos eran picarezcos, lo que escandalizaba a la alta sociedad porteña. Los cantantes de que se habían destacado en la primera decada de 1900 fueron Angel Villoldo, Linda Thelma, Lola Membribes y Alfredo Gobbi entre otros. Los primeros éxitos de aquel tango fueron "Hotel Victoria", "El porteñito" y el gran suceso "La morocha" de 1908. En Buenos Aires había gran cantidad de cantores que interpretaban estilos nacionales, zambas y chacareras.
Carlos Gardel (de nacionalidad discutida entre argentina, uruguaya o francesa) es el mejor y el más recordado cantante de tango de los años veinte y treinta. Muchos de los temas que interpretaba los compuso él mismo y encargó sus letras a su inseparable compañero Alfredo Le Pera. Gardel, que comenzó su carrera en comités políticos de los suburbios fabriles de Buenos Aires, cantó en París y en Nueva York, filmó varias películas en EE. UU. y murió en un accidente de aviación en Medellín (Colombia). Entonces se convirtió en un mito para los rioplatenses.

29 abr 2008

ALLÁ POR EL NOVECIENTOS: Villoldo, partituras, grabaciones y el bandoneón

Poco antes de que comenzara de Primera Guerra Mundial en 1914 el Emperador de Alemania, Guillermo II prohibió que los oficiales prusianos bailaran el tango si vestían uniforme. El órgano oficial del Vaticano, L'Osservatore Romano, apoyó abiertamente la decisión en los siguientes términos:

"El Kaiser ha hecho lo que ha podido para impedir que los gentilhombres se identifiquen con la baja sensualidad de los negros y de los mestizos (...) ¡Y algunos van por ahí diciendo que el Tango es como cualquier otro baile cuando no se lo baila licenciosamente!. La danza Tango es, cuanto menos, una de aquellas de las cuales no se puede de ninguna manera conservar ni siquiera con alguna probabilidad la decencia. Porque, si en todos los otros bailes está en peligro próximo la moral de los bailarines, en el tango la decencia se encuentra en pleno naufragio, y por este motivo el emperador Guillermo lo ha prohibido a los oficiales cuando éstos vistan uniforme."

23 abr 2008

PREHISTORIA DEL TANGO

El tango apareció en el Río de la Plata y sus zonas de influencia, en la segunda mitad del siglo XIX en el marco socio-cultural de las grandes oleadas migratorias de los más variados orígenes internos y externos, que recibió entonces esa región. Buenos Aires, Montevideo y Rosario se disputan ser el lugar en el que nació. Otros puertos fluviales como Campana y Zárate también registran antiguos antecedentes tangueros. Se trató de una música eminentemente popular, rechazada y prohibida por las clases altas y la Iglesia Católica, por lo que se desarrolló en los barrios pobres de los suburbios (los arrabales), los puertos, los prostíbulos, los bodegones y las cárceles, donde confluían los inmigrantes. Allí se fueron fusionando libremente las formas musicales más diversas (candombe, payada, milonga, habanera, tango andaluz, polca, vals, etc.), provenientes de los orígenes más diversos (africanos, gauchos, hispanos coloniales, indígenas, italianos, judíos, alemanes, andaluces, cubanos, etc.), hasta formar el tango. Se estima que la transición duró alrededor de cuarenta años para afianzarse como un género plenamente constituido en la última década del siglo XIX.
En 1857, el músico español Santiago Ramos compuso uno de los primeros temas de aire tanguero que se conozca, Tomá mate, che, un tango con letra rioplatense pero con arreglos musicales de estilo andaluz. El tema formaba parte de la obra El gaucho de Buenos Aires, estrenada en el Teatro de la Victoria.
En 1874 se ha documentado el primer tango que alcanzó difusión popular masiva. Se trata de El Queco, también de estilo musical andaluz, con una letra sobre las «chinas» (las mujeres argentinas de origen indígena o africano) que trabajaban de prostitutas en los burdeles.
En 1876 se hizo muy popular un tango-candombe llamado El merenguengué, que se convirtió en éxito en los carnavales afroargentinos que se celebraron en febrero de ese año.
En las décadas del ochenta y del noventa se multiplicaron los tangos, la mayoría de origen prostibulario: La clavada, La franela, El serrucho, Con qué tropieza que no dentra, Qué polvo con tanto viento, Colgate del aeroplano, Déjala morir adentro, Va Celina en la punta, Concha sucia, La concha de la lora («lora» era el término utilizado para referirse a las prostitutas europeas), entre otros.
Se interpretaba con violín, flauta y guitarra. El bandoneón, que le dio forma definitiva al tango, recién llegaría al Río de la Plata allá por el 1900, en las valijas de inmigrantes alemanes. No existen partituras de esta etapa originaria, porque los músicos de tango de entonces no sabían escribir la música y probablemente interpretaban sobre la base de melodías existentes, tanto de habaneras como de polkas. La primera de la que existe registro es La Canguela (1889) y se encuentra en el Museo de la Partitura de la Ciudad de Rosario.
Los títulos procaces pueden ser consultados en un anexo especial. Varios años después, a partir de los años treinta, los gobiernos militares y autoritarios, prohibieron las letras y títulos procaces, por lo que la mayoría de ellos desaparecieron, mientras que otros fueron reescritos, como el famoso Concha sucia, que fue reescrito por Francisco Canaro como Cara sucia.